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lunes, 28 de febrero de 2011

Último día de las Jornadas de los Cocidos


Hoy le decimos adiós a las Jornadas de los Cocidos Españoles, iniciativa que ha tenido lugar en nuestro restaurante durante todo el mes de febrero y ha sido recogida en diversos medios de comunicación. Para despedirnos, hoy vamos a hablaros de uno de los platos más típicos de nuestra gastronomía: la olla podrida, que hemos servido durante todos los domingos del mes pasado.

La olla podrida es conocida desde tiempos medievales y, como ocurre con la mayoría de los cocidos, se consume preferentemente durante los meses de invierno. Se trata del plato más típico de la gastronomía de Burgos capital y de los pueblos de su alrededor.

En cuanto a su curioso nombre, hay varias teorías. Suele admitirse que procede de olla poderida: poderida en el sentido de olla de los poderosos, o bien refiriéndose a los ingredientes poderosos que lleva o porque sólo los pudientes podían acercarse a este plato, cuando el pueblo debía conformarse con hierbas del campo y verduras. Sin embargo, también es posible que la palabra "podrida" se haya usado siempre en su sentido habitual de pudrir, con intención irónica.

Tras la entrada de las tropas francesas de Napoleón se enamoran de la receta de la olla podrida (a veces denominada sólo como olla), la fórica de mezcolanza de lo que en español se podría llamar batiburrillo. Hay autores que denominan a este cocido la comunión de las carnes, las hortalizas y legumbres. El escritor del Siglo de Oro Calderón de la Barca describe a la Olla podrida como la "princesa de los cocidos" en el siglo XVI, siendo el más emblemático de la época.

En el Siglo XIX la palabra adquirió (también en Francia) la acepción de composición musical formada de fragmentos o temas de obras diversas. Y fue precisamente con esa acepción musical como Francia devolvió a España la olla podrida ya afrancesada, con la palabra popurrí. Se dice la orquesta interpretó un popurrí de.... porque suena mejor que decir interpretó una olla podrida de... Tal es el uso más frecuente de popurrí, que sin embargo puede emplearse para aludir a cualquier mezcla de cosas diversas, significado que de hecho es su primera acepción en el Diccionario de la Real Academia Española.

En el Quijote, Cervantes pone en boca del escudero Sancho estas palabras: :«... aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho...».

En México es consumida en algunas ciudades y se le han integrado elementos propios de ese país como el chile, y xoconostle entre otros, en donde es servido sin añadirle nuevos elementos es en la antigua ciudad de Perote.

Su ingrediente principal es la alubia (judía) roja, siendo especialmente apreciada si se elabora con la exquisita alubia roja de Ibeas (zona Ibeas de Juarros - Burgos -). Las alubias se hacían tradicionalmente en olla de barro durante varias horas (de ahí su nombre) hasta que quedaban blandas. A la olla se le añaden los siguientes ingredientes cárnicos «poderosos»: morcilla de Burgos, chorizo, el resto de productos suelen ser adobados, curados y ahumados como, costilla, panceta oreja y morro del cerdo o pezuñas. También en ocasiones se añade la bola o relleno (similar al cocido), realizado con huevo.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Hoy toca... cocido gallego

Como ya sabéis, durante el mes de febrero en Los Galayos celebramos las Jornadas Gastronómicas de los Cocidos Españoles, donde os llevamos a través de la geografía española a golpe de cuchara. Hoy miércoles nos vamos al norte, con un rico plato de cocido gallego.
El cocido gallego es más abundante y fuerte que el cocido madrileño y similar en sus ingredientes a otros del norte y noroeste de España. Se caracteriza por no incluir entre sus vuelcos la sopa, ya que se concibe como un plato único contundente. No puede faltar en él el tocino, distintas variedades de chorizo (de carne o de cebolla) y diversas piezas de carne de cerdo, como lacón, oreja, la cacheira o cachucha (cabeza), costilla y morro, entre otros, y muchas veces se le agrega carne de res y de aves de corral, habitualmente gallina o capón. Todo esto se acompaña, como en otros lugares, de diversas hortalizas (grelos, naviza, repollo, etcétera) y legumbres. Se prepara en abundancia, procurando que sobre para poder recalentarlo y consumirlo al día siguiente con un sabor más amalgamado, que muchos prefieren.
Para prepararlo en los Galayos sugerimos esta receta:

Ingredientes
- Lacón salado
- Costilla de cerdo salada
- 5 chorizos
- Jarrete de ternera
- Media gallina
- Un kilo de patatas
- 2 o 3 manojos de grelos o un repollo
- Medio kilo de garbanzos
- Cabeza de cerdo salada

Elaboración
Un día antes de cocinar, poner en remojo la carne salada de cerdo (costilla, lacón, cabeza y mano). Cambiar el agua, al menos, una vez. Igualmente, 12 horas antes poner en remojo los garbanzos.
Echar agua en una olla y poner al fuego. Cuando rompa a hervir, añadir los garbanzos (se puede meter en una bolsa especial para legumbres), la carne de cerdo (excepto los chorizos), el jarrete y el pollo. Dejar que cueza todo a fuego medio entre una hora y media y dos horas. Cocer los grelos o el repollo con la hoja entera, las patatas, un poco de unto (grasa blanca del cerdo) y los chorizos encima en otra olla; 20 minutos serán suficientes.
Servir las legumbres, las patatas y el resto de las verduras en una fuente, y las carnes, en otra.

martes, 15 de febrero de 2011

Los Galayos en El Magazine de El Mundo


Hoy os dejamos este artículo sobre los Galayos y las Jornadas de los Cocidos, publicado en El Mundo el domingo pasado. Podéis descargaros la versión completa aquí: Cocidos para todos los gustos

lunes, 7 de febrero de 2011

Cocido maragato

Siguiendo con las Jornadas de los Cocidos Españoles, hoy lunes empezamos la semana con una especialidad de Castilla y León: el cocido maragato. Recuerda que durante este mes puedes disfrutar de un cocido diferente cada día en los Galayos al precio de 19'70 euros por persona.

El cocido maragato es uno de los más tradicionales de la comarca de la Maragatería (provincia de León). Se trata de un cocido que tradicionalmente alimentaba a los trabajadores del campo en una sola comida para un duro día de trabajo. El Cocido Maragato consta básicamente de los elementos del campo, sopa, berza, garbanzos y siete carnes.. Se trata de un plato muy celebrado en Astorga o los pueblos de su comarca como Castrillo de los Polvazares o Santiago Millas. Una de las características más resaltadas de este cocido es que en los tres vuelcos se sirve 'al revés', siendo primero las carnes del cocido, luego las verduras, para acabar con la sopa.

Es un plato cocinado lentamente sobre el que se cuecen primero las carnes (la ración) con el objeto de que proporcionen un caldo (la sopa), tras ello se introducen los garbanzos introducidos en una estameña y aparte se cuecen las verduras.

La ración

El nombre de ración viene de racionar, hace referencia a la obligación de repartir amigablemente, para los comensales. Hoy en día suele llegar a tener hasta doce carnes de diferentes tipos y partes. El chorizo de fiesta, el morro de cerdo y la oreja de cerdo es lo más frecuente junto con paletilla, huesos de sustancia, pollo, tocino, carne de vaca, cecina, pizpierno, costilla de vaca, morcillo... La ración es lo primero que se degusta, es el elemento diferenciador del resto de los cocidos.

Los garbanzos

Para el cocido los mejores garbazos son los de pico de pardal de Valdeviejas, Quintanilla de Somoza y Piedralba de San Cristóbal, estos se cuecen en un ferver. Para esto hay que tener en cuenta la cosecha, y como dice el refrán:

Por San Marcos, el garbanzal ni nacido ni por sembrar.

Se presentan en la mesa en una fuente o larguero. Van secos y por separado. Se comen después de la ración (aunque esta nunca se quita de la mesa). Únicamente el anfitrión tiene el privilegio de hacer la envuelta (regar los garbanzos con fideos de la sopa).

Con los garbanzos se añaden patatas y repollo, en fuentes separadas.

La sopa

Es lo último que se sirve, y como se suele decir: “de sobrar, que sobre la sopa”.

Puede ser de fideos (preferiblemente grueso) o de pan de hogaza, el caldo es el de escurrir los garbanzos y la ración. La sopa de cocido maragato ha de ser tan espesa que se pueda cortar con la cuchara.